Aguila

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martes, 31 de julio de 2012

Cuando no entiendo

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé. Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón” Jeremías 29:11-13 (NVI)

De pruebas y problemas

Los problemas son inevitables. En la vida todos los tenemos, aparecen todos los días, nunca nos avisan y son de lo más inesperados. Solo los necios pueden decir que no tienen problemas. Entonces, si todos pasamos por problemas, ¿qué debemos hacer cuando estamos en apuros?
Hace ya más de 5 años pasé por esos tiempos en los que parece que todo lo que hiciste en tu vida de pronto se derrumba en un segundo, todo mal, todo negro, un bajón. Pero gracias a la misericordia de Dios, a través de la ayuda del Espíritu Santo, las cosas fueron más fáciles. En ese tiempo aprendí a aferrarme y experimentar más a Dios. Porque en momentos así es cuando podemos maravillarnos de conocer que Dios tiene las llaves para abrir cualquier puerta y hacer de algo aparentemente negativo, algo excelente.
Muchos conocen esta historia, con detalles o sin ellos, pero acá va lo más completa posible de lo que recuerdo:

Transcurrían los últimos minutos en San Rafael antes de volvernos a Santa Fe, luego de un fin de semana hermoso que pasamos con el Coro de Niños junto a los chicos de Mendoza. Pero lo más difícil estaba por llegar, en la despedida, luego de ayudar a juntar los bolsos y despedir a mis amigos, en un momento ya arriba del colectivo olvide agradecer a unos hermanos por un vino casero que me habían regalado. Bajé apurado, les agradecí y los salude, pero al volver corriendo me agaché para pasar por debajo de un árbol y de repente no hice pie… metí un pie en la acequia y frene la caída… con mis dientes!! Fue tan fuerte el golpe que estuve aturdido unos segundos, me levante como pude y me llevaron al baño sangrando.
Lloré… me sentí angustiado. En mi mente recontra acelerada me pasaban mil cosas por segundo, no encontraba explicación, tenía las dos paletas partidas al medio, y recuerdo que decía: no voy a poder tocar más la trompeta!!! (no te rías, pero pensaba que nunca más iba a besar una chica), y que iba a quedar feo!!! Bueno, en realidad nada de eso que pensaba ocurrió, pero en ese momento no podía pensar en otra cosa…

Todo tiene su lado bueno

Ya en el colectivo, me sorprendí bastante cuando la directora del Coro de Niños me contó que el anciano Borgia (médico) se preguntaba: “¿¡…cómo que un chico se cayó en la acequia!” Y sin embargo, buscando parte de mi diente partido, resbaló y se quebró el brazo…una situación lamentable y a la vez cómica.

Algo que me gustó mucho es que luego me enteré que toda la iglesia se quedó orando por mí durante el viaje y muchos hermanos me apoyaron y me dieron paz y tranquilidad, conocí nuevos amigos y también a personas muy especiales que no había valorado en toda su magnitud.
Luego de una intervención en el dentista, pude comer normalmente, y seguir siendo la misma persona ya que fue un accidente mínimo y por la gracia de Dios pude seguir tocando la trompeta sin ningún problema. Pero dentro mío también hubo un cambio, sentí que Dios me puso una prueba, y aprendí que así como todos mostraron su amor y cariño por mí, Dios también lo hizo por todos nosotros, y es mi deber hacer ahora lo mismo con mis hermanos, ayudándolos sus problemas y en darles mi apoyo y consejo.

Doy gracias primeramente a Dios por haberme concedido la gracia de que no haya sido un accidente más grave, porque hasta el día de hoy puedo seguir tocando mi instrumento y seguir perfeccionándome cada día, y lo mejor es que puedo darle gloria alabándole a Él también en la Iglesia. Doy gracias a todas las personas que oraron por mi durante mi angustia y el largo viaje, a mis papás que se preocuparon y buscaron lo mejor para mí y a los hermanos (y chicas.. :P) que me escribieron, que Dios los bendiga a todos ellos.

Muchas veces siento que lo que me pasó no es nada comparado con los problemas que tienen otras personas, ya que aprendí a superarlo y a transformarlo en una anécdota más.
Más allá de que haya pasado un tiempo considerable de aquel incidente, y de muchos otros más que me sucedieron a lo largo de mi vida, todavía me cuesta entender por qué pasó... ¿Fue un castigo? ¿Una lección? ¿O solamente debía callar y aceptar la voluntad de Él? Leyendo los Salmos me di cuenta rápidamente lo que Dios me quiso mostrar.

Dios utiliza formas, extrañas a nuestro entendimiento, para moldearnos para sus propósitos. En esos días de dolor, cuando lo que pasa no tiene sentido, no olvidemos que nada de eso ha logrado mover ni una sola décima de centímetro al Creador de su trono. Dios sigue teniendo el control sobre lo que sucede. El ser humano hace cosas que no debería hacer y eso tiene consecuencias, pero Dios sigue haciendo de lo malo algo bueno. Con esto no estoy diciendo que disfrute lo malo que ha ocurrido, pero estoy comprendiendo, años más tarde, que aunque todo se vea nublado, Dios sufre por lo que ocurre de este lado, y sí tiene claro adonde llevarnos.

“Señor, te doy gracias por cada prueba, y gracias porque tú me mostraras la salida, gracias porque contigo soy más que vencedor y porque a través de las pruebas puedo conocerte más.
Señor, te pido que me enseñes a creer, a confiar en ti de tal forma que dependa única y exclusivamente de ti. Que en medio de lo nublado que parezca el panorama me permitas ver los sueños que tú tienes para mí.”

“¿Acaso la obra dirá de su hacedor: «No me hizo»? ¿Dirá la vasija de aquel que la ha formado: «No entiende»?”  Isaías 29:16

Algunos tips para tus pruebas

·         Las pruebas de Dios tienen el propósito de fortificarnos y moldear nuestro carácter.
·      Los problemas pueden ser consecuencia del pecado. A veces los provocamos nosotros mismos, ¿o no?
No necesariamente son pruebas que provienen de Dios, pero con su ayuda pueden funcionar como pruebas que vienen de Él. La disciplina de Dios se debe a su amor por nosotros y por eso mismo él  nos permite atravesar por ellas.
·         Las pruebas producen paciencia
·         Debemos aprender de las pruebas, son una oportunidad de crecer.

martes, 24 de julio de 2012

¿Quieres ser mi amigo?


“Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos lo traten a ustedes.” Mateo 7:12

A mí me costó tener amigos de verdad, y eso que a los trece o catorce años hablaba hasta por las orejas. Tenía compañeros con los que me juntaba en la escuela, en el barrio, para hacer deportes o en la iglesia; pero cuando quería que alguien realmente me escuchara las cosas que importaban, no podía contar con nadie.

Esperaba que los demás se acercaran, y para lograrlo buscaba ser aceptado por el grupo. ¿De qué hablo? De vestirme como todos, de usar las mismas marcas que los demás, los mismos zapatos, comerme toda la información de las bandas de música del momento y todo lo que creía necesario para tener amigos. Pero pese a todo, me daba la impresión de que nunca lo lograría,  siempre había algo más por hacer, algo más por ocultar, algo más por comprar. Pero es hora de dejar estar con los brazos cruzados. Esperamos que los demás vengan por nosotros pero no les brindamos a otros aceptación y amor incondicional, ni hacemos favores desinteresados. Jesús nos aconsejó que tomáramos la iniciativa y  que hiciéramos por otros lo que quisiéramos que ellos hicieran por nosotros. El perfil que debe tener un cristiano va mucho más allá de esperar y llorar por los amigos que no tenemos. El ministerio de Jesús consistió en hacer el bien sin esperar nada a cambio y eso es lo que funciona.


Hay muchas cosas que no podemos elegir: dónde nacemos, nuestra raza, nuestra edad y nuestros hermanos. Pero sí podemos elegir nuestros amigos. Por eso empecemos bien: demos el amor de Cristo y busquemos el amor de Cristo en nosotros. En mi vida aprendí que tenemos que hacer amigos al andar y tomar la decisión de a quién, y de qué manera vamos a ofrecer nuestra amistad. La verdadera amistad significa sacrificar tiempo, sueño y esfuerzo. Si quieres tener verdaderos amigos tienes que estar dispuesto a brindar amistad.

“En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en el tiempo de angustia.” Proverbios 17:17 
"El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; y amigo hay mas unido que un hermano". Proverbios 18:24