De pruebas y
problemas
Los problemas son inevitables. En la vida todos los
tenemos, aparecen todos los días, nunca nos avisan y son de lo más inesperados.
Solo los necios pueden decir que no tienen problemas. Entonces, si todos
pasamos por problemas, ¿qué debemos hacer cuando estamos en apuros?
Hace ya más de 5 años pasé por esos tiempos en los que
parece que todo lo que hiciste en tu vida de pronto se derrumba en un segundo,
todo mal, todo negro, un bajón. Pero gracias a la misericordia de Dios, a
través de la ayuda del Espíritu Santo, las cosas fueron más fáciles. En ese
tiempo aprendí a aferrarme y experimentar más a Dios. Porque en momentos así es
cuando podemos maravillarnos de conocer que Dios tiene las llaves para abrir
cualquier puerta y hacer de algo aparentemente negativo, algo excelente.
Muchos conocen esta historia, con
detalles o sin ellos, pero acá va lo más completa posible de lo que recuerdo:
Transcurrían los últimos minutos en San Rafael antes de
volvernos a Santa Fe, luego de un fin de semana hermoso que pasamos con el Coro
de Niños junto a los chicos de Mendoza. Pero lo más difícil estaba por llegar,
en la despedida, luego de ayudar a juntar los bolsos y despedir a mis amigos,
en un momento ya arriba del colectivo olvide agradecer a unos hermanos por un
vino casero que me habían regalado. Bajé apurado, les agradecí y los salude,
pero al volver corriendo me agaché para pasar por debajo de un árbol y de repente
no hice pie… metí un pie en la acequia y frene la caída… con mis dientes!! Fue
tan fuerte el golpe que estuve aturdido unos segundos, me levante como pude y
me llevaron al baño sangrando.
Lloré… me sentí angustiado. En mi mente recontra acelerada
me pasaban mil cosas por segundo, no encontraba explicación, tenía las dos
paletas partidas al medio, y recuerdo que decía: no voy a poder tocar más la
trompeta!!! (no te rías, pero pensaba que nunca más iba a besar una chica), y
que iba a quedar feo!!! Bueno, en realidad nada de eso que pensaba ocurrió,
pero en ese momento no podía pensar en otra cosa…
Todo tiene su
lado bueno
Ya en el colectivo, me sorprendí bastante cuando la
directora del Coro de Niños me contó que el anciano Borgia (médico) se preguntaba:
“¿¡…cómo que un chico se cayó en la acequia!” Y sin embargo, buscando parte de
mi diente partido, resbaló y se quebró el brazo…una situación lamentable y a la
vez cómica.
Algo que me gustó mucho es que luego me enteré que toda la
iglesia se quedó orando por mí durante el viaje y muchos hermanos me apoyaron y
me dieron paz y tranquilidad, conocí nuevos amigos y también a personas muy
especiales que no había valorado en toda su magnitud.
Luego de una intervención en el dentista, pude comer
normalmente, y seguir siendo la misma persona ya que fue un accidente mínimo y
por la gracia de Dios pude seguir tocando la trompeta sin ningún problema. Pero
dentro mío también hubo un cambio, sentí que Dios me puso una prueba, y aprendí
que así como todos mostraron su amor y cariño por mí, Dios también lo hizo por
todos nosotros, y es mi deber hacer ahora lo mismo con mis hermanos,
ayudándolos sus problemas y en darles mi apoyo y consejo.
Doy gracias primeramente a Dios por haberme concedido la
gracia de que no haya sido un accidente más grave, porque hasta el día de hoy
puedo seguir tocando mi instrumento y seguir perfeccionándome cada día, y lo
mejor es que puedo darle gloria alabándole a Él también en la Iglesia. Doy gracias
a todas las personas que oraron por mi durante mi angustia y el largo viaje, a mis
papás que se preocuparon y buscaron lo mejor para mí y a los hermanos (y chicas..
:P) que me escribieron, que Dios los bendiga a todos ellos.
Muchas veces siento que lo que me pasó no es nada comparado
con los problemas que tienen otras personas, ya que aprendí a superarlo y a
transformarlo en una anécdota más.
Más allá de que haya pasado un tiempo considerable de aquel
incidente, y de muchos otros más que me sucedieron a lo largo de mi vida,
todavía me cuesta entender por qué pasó... ¿Fue un castigo? ¿Una lección? ¿O
solamente debía callar y aceptar la voluntad de Él? Leyendo los Salmos me di
cuenta rápidamente lo que Dios me quiso mostrar.
Dios utiliza
formas, extrañas a nuestro entendimiento, para moldearnos para sus propósitos.
En esos días de dolor, cuando lo que pasa no tiene sentido, no olvidemos que
nada de eso ha logrado mover ni una sola décima de centímetro al Creador de su
trono. Dios sigue teniendo el control sobre lo que sucede. El ser humano hace
cosas que no debería hacer y eso tiene consecuencias, pero Dios sigue haciendo
de lo malo algo bueno. Con esto no estoy diciendo que disfrute lo malo que ha
ocurrido, pero estoy comprendiendo, años más tarde, que aunque todo se vea
nublado, Dios sufre por lo que ocurre de este lado, y sí tiene claro adonde
llevarnos.
“Señor, te doy gracias por cada prueba, y gracias porque tú
me mostraras la salida, gracias porque contigo soy más que vencedor y porque a
través de las pruebas puedo conocerte más.
Señor, te pido que me enseñes a creer, a confiar en ti de
tal forma que dependa única y exclusivamente de ti. Que en medio de lo nublado
que parezca el panorama me permitas ver los sueños que tú tienes para mí.”
“¿Acaso la obra dirá de su hacedor: «No me hizo»? ¿Dirá la
vasija de aquel que la ha formado: «No entiende»?” Isaías 29:16
Algunos tips para
tus pruebas
·
Las pruebas de Dios tienen el
propósito de fortificarnos y moldear nuestro carácter.
· Los problemas pueden ser consecuencia
del pecado. A veces los provocamos nosotros mismos, ¿o no?
No necesariamente son pruebas que provienen de Dios, pero
con su ayuda pueden funcionar como pruebas que vienen de Él. La disciplina de
Dios se debe a su amor por nosotros y por eso mismo él nos permite atravesar por ellas.
·
Las pruebas producen paciencia
·
Debemos aprender de las pruebas, son
una oportunidad de crecer.